Relacionarse con los demás: una fuente de vida

Ya sea en la reunión de padres de familia, en una reunión de trabajo con nuevos proveedores o en el gimnasio nuevo que nos acabamos de inscribir. En cualquier caso presentarte a un grupo de personas resultará necesario. Y tan necesario como habitual siempre que nos mostremos abiertos a la gente, evidentemente.

Cada circunstancia nueva conlleva tener que entrar en contacto con gente. Es por ello indispensable tener unas pequeñas instrucciones que revisarás cada vez que tengas que presentarte a un grupo de personas.

Algo que es fundamental y que se suele repetir mucho es aquello que tiene que ver con la sonrisa de las personas. Sonreír, cuando se trata de presentarte a un grupo de personas o conocer gente es fundamental, da a entender que estamos abiertos a cualquier forma de comunicación. Lo siguiente antes de dirigirnos a un público determinado será saludar, presentarnos, decir quiénes somos, qué hacemos en el colegio de nuestro hijo y decir que somos el padre de tal niño, en el trabajo presentarnos de pie ante los nuevos proveedores y hablar brevemente en nombre de la empresa según se nos ha indicado y luego de una brevísima presentación acerca de nosotros ir directo al grano que es lo que todos quieren escuchar. Eso sí dejar claro nuestro nombre al principio y al final dado que algún proveedor querrá quizá contactar con nosotros. Si es el caso de un gimnasio lo mismo, indicar quienes somos, por qué motivo hemos decidido sumarnos al grupo de gimnasio y qué es lo que pretendemos y no mucho más dado que quizá otros también deseen presentarse al igual que nosotros.

relacionarse

En cualquiera de las tres circunstancias deberemos mirar a las personas, fijarnos con atención en sus aspectos, en sus rostros y hablar mientras vamos mirando para que de esa forma puedan sentir que estamos dirigiéndonos a ellos en una comunicación bastante directa. Asimismo deberemos ponernos de pie a la hora que nos toque hablar de un tema en particular. Responder de forma personalizada las preguntas que se nos hagan y si ya estamos en grupo no tocar temas delicados que creamos vayan a ser difíciles de sobrellevar. Deberemos mantener el tono prudente, la educación moderada sin salirnos de la raya. Eso sí, por más que tengamos que decir algo que consideremos sumamente importante, si vemos que estamos acaparando la escena lo mejor será dejarlo para otro momento porque de lo contrario nos volveremos el centro de la atención de todos, algo que desde luego no nos conviene en ninguno de los ambientes. Lo mejor es si bien no mantenerse oculto o debajo de las raya, quizá sí sea mejor pasar desapercibido pero no por ello ser una persona para los demás, incapaz de hablar con otros o de dirigirse a un determinado colectivo. Y es que menos mal que pese a las nuevas tecnologías aun hoy en día se siga considerando de suma importancia el trato directo entre las personas. Relacionarse es una fuente de vida.